Siempre se ha dicho que "segundas partes nunca fueron buenas" y aunque "dos mejor que una", al menos "dos son pareja", pero es que "tres son multitud".
Entre el ecchi y el hentai puro y duro existe un minúsculo limbo en el que se sitúan series que, a pesar de su alto contenido erótico, tienen ese toque sentimental que las hace especiales. Oneechan no onegai es una de ellas. Aunque, que nadie se engañe, sigue siendo un hentai.