Hay ocasiones en las que mi sentido arácnido se pone a zumbar como un poseso. Alguna vez me he equivocado, pero creo que esta vez no. Niñas kawaiis lidian en un mundo inmerso en una realidad virtual. Mascotas virtuales, virus, interfaces y todo un mundo matrix dentro del mundo real. Tiene potencial y le han sabido sacar jugo hasta casi la última gota. -Actualizado-