La mala suerte personificada se encuentra con el sumum de la mala fortuna. Presente y pasado, experiencia y falta de esperanza acontecida o por venir, todo confluye en la extraña relación de un individuo que nada tiene ya que perder salvo su vida y un fantasma, que ya lo ha perdido todo, salvo sus ganas de vivir.
Una estudiante de 9 años a la que le pica, ya sabes, ahà abajo, un profesor de 23 años más tonto que matar un padre y un colegio que parece sacado de un manicomio. Bienvenidos al "tiempo de los niños".
Y sÃ, esta entrada va dedicada a Hueso, dondequiera que te hayas metido.